domingo, 17 de agosto de 2008

Composición de la escena: la regla de los tercios


Al mirar una escena solemos concentrarnos en lo que nos intersa, ignorando lo demás. Cuanto más agtractivo es el centro de atención, menos conciencia tenemos de lo que le rodea. Pero la cámara lo reproduce todo, sin hacer distinciones.

La mirada estructuradora del ojo es algo que el fotógrafo debe imponer a la imagen mediante el enfoque selectivo o cambiando el punto de toma para que los detalles sin interés desaparezcan, se emborronen, se oculten o queden supeditados ala composición general. Para hacer esto hay que aprender a mirar como la cámara.

Hay una regla clásica de composición que es muy útil, se le suele llamar "regla de los tercios". Consiste en trazar imaginariamente dos líneas paralelas verticales y dos horizontales que dividan a la escena en partes iguales; los lugares donde se cortan las líneas dan lugar a cuatro puntos focales: A, B, C y D. Las líneas horizontales deberán representar el horizonte. Es decir, el horizonte no se pondrá en el centro del visor, sino en el tecio superior o inferior.

El centro de interés se habrá de situar siempre en A, B, C o D, pero nunca en el centro. Desde estos puntos la vista puede recorrer toda la imagen siguiendo líneas y curvas o recorriendo centros secundarios de atención. De todos modos, nunca hay que olvidar que las reglas se han dictado para adaptarlas a las circuntancias, e incluso para romperlas cuando ya hemos aprendido a usarlas.

A la hora de componer una imagen, no basta con mirar por el visor. En ocasiones nos concentramos tanto en el tema central que hasta que no vemos la foto no nos damos cuenta de los objetos indeseables. Por ello, lo primero que tenemos que hacer es mirar a través del visor ignorando el tema principal de interés y examinar el entorno. Debemos conseguir que no haya elementos distractores, que el fondo sea el adecuado para lo que fotografiamos, que no haya sombras extrañas ni personajes que podrían captar el foco de atención.

Básicamente, se trata de determinar si el entorno armoniza y se integra con el motivo de interés o si, por el contrario, entra en conflicto. Si no armoniza, cambiaremos el punto de toma o la situación del motivo a fotografiar. Una vez corregido el entorno, ya podremos centrarnos en la expresión del motivo, pero sin dejar de vigilar los fondos.

sábado, 16 de agosto de 2008

La textura

La fotografía puede reproducir la textura de una superficie con una fidelidad tal que a la sola vista del resultado es fácil imaginar la sensación que produciría tocarla. El resultado dependerá siempre de la iluminación. Las texturas naturales son excelentes temas para un estudio fotográfico. También puede ser un buen ejercicio tomar fotografías en las que sólo se vea la textura y no se pueda definir la forma o a qué pertenece.

viernes, 15 de agosto de 2008

El ritmo

Es un concepto de la plástica, que nos puede servir mucho para lograr mejores fotografías. Nos habla de la relación que establecemos entre forma y espacio según un orden determinado.


Ritmo por alteración:

Es el organizado por una serie de elementos distitos, que se repiten, alternándose, en un determinado orden.

Ritmo por simetría:

Se logra cuando la serie de figuras ordenadas puede dividirse mediante ejes en dos partes exactamente iguales y opuestas.

Ritmo por radiación:

Es el que se crea a partir de un punto central orientando los elementos en sentido circular.

Ritmo por progresión:

Es aquel en el que podemos alterar la forma proporcionalmente o modificar los espacios de un modo similar. El ritmo puede ordenarse libremente.

Para comprender mejor estas ideas, que nos ayudarán a componer de una manera mucho más estética, se pueden seguir dos caminos. Uno de ellos es buscar en periódicos o revistas imágenes en las que encontremos,por ejemplo, la idea del ritmo por simetría o alteración. En general, las fotos de edificios o de fábricas ejemplifican muy bien estos conceptos. una vez que hayamos visto unas cuantas fotos con ojo crítico (algo que es recomendable hacer siempre que vemos una toma), podemos comenzar a buscar nuestras propias fotos.

miércoles, 13 de agosto de 2008

La composición: la forma

La forma

La forma es uno de los caracteres físicos de los objetos, además del volumen, textura y color. Normalmente, para reconocer un objeto nos basta su silueta. Se puede identificar a las personas por su silueta, en la que sólo se aprecia el perfil.

Para comenzar a experimentar con la forma, es útil el procedimiento de contraluz, porque sirve para hacer siluetas. La posición, el tamaño y las proporciones en la relación entre diferentes formas son cuestiones que se pueden practicar.

Con la superposición de formas podemos establecer una escala de alejamientos, de profundidad, de tal manera que nos haga vivir una ilusión de espacio tridimensional sin romper el espacio bidimensional del plano; es decir, el resultado de superponer una forma a otra.

martes, 12 de agosto de 2008

La composicion: la linea

LA COMPOSICIÓN

Las buenas fotografías rara vez se obtienen por casualidad. En alguna oportunidad sucede, pero seguramente nos pasó a todos aquello de hacer “la foto del año” y, al verla en el papel, darnos cuenta de que estaba mal encuadrada, que salía un personaje “invitado” o que una mano aparecía misteriosamente sin dedos.

Para sacar el mayor partido a cualquier tema se necesita conocer bien los principios básicos de la composición: las formas de encuadrar una escena para que resulte agradable a la vista, de captar la atención del espectador o de destacar un determinado aspecto. Una buena foto es aquella que no necesita explicaciones ni excusas.

Las imágenes cuya contemplación produce placer poseen orden , equilibrio y ritmo (que son justamente los efectos que persiguen las reglas clásicas de composición), y son las fotos que luego queremos ampliar.

La línea

Las líneas constituyen uno de los elementos compositivos más importantes. Nuestros ojos tienden a seguirlas, tanto si están constituidas por elementos lineales sencillos, ya sean carreteras, vallas, hileras de cultivos o postes de telégrafos, como por elementos indirectos, como los contornos de determinadas formas o tonos. Por tanto, uno se puede servir de las líneas para dirigir la atención del observador hacia un sujeto, unir varias áreas de una escena o sugerir profundidad o movimiento.

-Es muy distinta la atmósfera creada por las composiciones verticales, horizontales o inclinadas.

-La perspectiva lineal hace que las líneas y planos paralelos converjan en un punto de la imagen, lo que crea una ilusión de profundidad tridimensional.

-La elección de un encuadre encaminado a la composición lineal simplifica la imagen o la escena. A menudo aclara las estructuras complicadas y produce fotografías de gran atractivo.

Expresividad de la línea:

-Vertical: Alarga las cosas, remite a un símbolo de dignidad. Hace que la foto resulte altiva, elegante, espiritual.

-Horizontal: Le da anchura y extiende las cosas. Da la sensación de reposo, tranquilidad, quietud, peso, estabilidad.

Como práctica, es útil salir a la calle con la cámara en la mano y, utilizando sólo la lente normal y la cámara siempre de manera horizontal, buscar una foto donde sólo se vean líneas horizontales, otras con verticales, una más con diagonales y una última en la que sólo se vean curvas. Antes, está permitido buscar en revistas o periódicos fotos en las que la dominante sea vertical u horizontal, para encontrar inspiración.

lunes, 11 de agosto de 2008

La distancia hiperfocal

La distancia hiperfocal

Para obtener a cualquier apertura la máxima zona de nitidez posible, es preciso llevar a cabo el enfoque en el punto correspondiente a la distancia hiperfocal. Este es el punto de nitidez más cercano determinad por el número “f” en la escala de profundidad de campo cuando se enfoca el objetivo al infinito. Situando la marca del infinito, ante este punto se produce un notable aumento de la zona nítida situada ante el modelo, mientras que el infinito se mantiene como el punto nítido más lejano.
  • Todas las cámaras, incluidas las autofocus, tienen una distancia mínima de enfoque que hace que sea imposible enfocar cualquier objeto que esté situado dentro de esa distancia. Para saber la distancia mínima de nuestra cámara tenemos que consultar el manual.

sábado, 9 de agosto de 2008

La profundidad de campo

La profundidad de campo es la zona que queda enfocada con nitidez aceptable por delante y detrás de un tema. Por ejemplo, una imagen en la que el fondo es una mancha difusa tiene poca profundidad de campo. En otra imagen, tanto los elementos del primer plano como los del fondo parecen estar enfocados; esto indica una profundidad de campo mayor. La apertura del diafragma es el factor principal que afecta a la profundidad de campo.

En algunas situaciones, si se quiere incrementar la profundidad para una foto panorámica, elegiremos una apertura pequeña, un número f/ grande, como f/16 o f/22 para que gran parte del primer plano y el fondo aparezcan nítidos en la foto. Para otras situaciones, se querrá reducir la profundidad de campo. Por ejemplo, para un retrato en el que se quiere dejar el fondo borroso, optaremos por una apertura mayor, o un número f menor, como f/2.8, f/4 o f/5.6. El tema estará bien enfocado, pero el fondo será “difuso” y distraerá menos la atención.

Como regla, recordaremos que:
  • A menor apertura de diafragma, obtenemos mayor profundidad de campo.
  • A mayor apertura, menor profundidad.
Y algunos consejos:
  • Si elegimos una apertura pequeña, como f/16, se requiere una velocidad de obturación más prolongada para garantizar que la cantidad suficiente de luz incida en la película o el sensor, para que la exposición sea correcta.
  • Con velocidades de obturación más lentas, el movimiento de la cámara o del tema pueden provocar imágenes borrosas. Si la velocidad de obturación es lenta, usaremos un trípode o una película Iso más rapida, que permita velocidades de obturación más rápidas.
  • Si queremos “congelar” un tema en movimiento, tendremos que usar una película de valor ISO elevado ( o cambiar la sensibilidad en las digitales automáticamente).
Mientras que la apertura es el factor más importante que afecta al rango de enfoque aceptable en una foto, hay otros factores que también influyen en la profundidad de campo, que son:

-Distancia de la cámara al tema. Con cualquier apertura, cuanto más lejos estemos de un tema, mayor será la profundidad de campo. Si lo que queremos es fotografiar una montaña lejana, tanto la montaña como la piedra que está en primer plano, como los planos intermedios y el fondo, podrán estar enfocados. Si tomamos un retrato de cabeza y hombros, sólo estará bien enfocado el tema.

-Distancia focal de la lente. La distancia focal determina la proporción de una escena que “ve” la lente. Desde la misma posición de disparo, una lente gran angular ve más de la escena que un teleobjetivo. Además, una lente gran angular produce una gran profundidad de campo, siempre que no se esté demasiado cerca del tema. En términos más técnicos, una lente gran angular o una configuración con zoom tiene un ángulo de visión de 110 grados, mientras que un teleobjetivo puede tener una visión de sólo 23, 12, o incluso 4 grados (pequeña) de la escena. Puesto que una lente larga (o teleobjetivo) amplifica el tema, la profundidad de campo es escasa, por o que sólo el tema estará muy enfocado.

Recordaremos entonces que:

-A menor longitud focal, mayor profundidad de campo.
-A mayor longitud focal, menor profundidad de campo.

Otros consejos importantes:

-De ser posible, dejaremos que el sol ilumine el motivo de frente. Pero debemos recordar que a las personas les puede molestar y obligarles a cerrar los ojos.

-Tenemos que evitar que el motivo esté entre sol y sombra. La cámara no podrá exponer correctamente ambas áreas a la vez.

-No conviene realizar tomas de un motivo muy oscuro contra un fondo muy claro (o al contrario). En estos casos, acercarse al motivo para que llene el visor puede ser una buena solución.

viernes, 8 de agosto de 2008

La velocidad del obturador

Cuando vamos a tomar una fotografía no sólo debemos pensar en cuánta luz dejamos pasar, sino también por cuánto tiempo. La combinación de ambas variables es ineludible en todas y cada una de las fotos que tomemos, porque de este par depende que la toma quede de una manera u otra.

El obturador tiene, justamente, la función de ajustar el tiempo en el cual dejaremos pasar la luz. En las cámaras convencionales es un dispositivo colocado entre el objetivo y la película o bien entre las lentes del objetivo, que corta y abre el paso a la luz durante el tiempo que le indiquemos. La velocidad de obturación controla el tiempo que permanece abierta la cortina de la cámara para permitir que la luz de la lente incida en la película o el sensor de imagen digital. Cuanto más tiempo permanece abierto el obturador, más luz llega a la película (con la apertura establecida).

El mando de velocidades abarca tiempos desde 1/1000 hasta cuatro segundos. En la posición B, el obturador permanece abierto mientras está pulsado el disparador. Normalmente, ello se hace con un cable disparador y un trípode.

En las cámaras más modernas, se puede programar cuánto tiempo lo dejaremos abierto, pero siempre usaremos un trípode.

Si en la máquina vemos una posición X, es la de sincronización con el flash electrónico, que destella cuando el obturador está completamente abierto.

Las cámaras fotográficas tienen las siguientes velocidades, seleccionables a través de una rueda o en el menú de la cámara digital.

B 1 2 4 8 15 30 60 125 500 1000 2000 4000

Los demás números, del 1 al 2000 (o más, según la cámara), son el denominador de la fracción de segundo durante la cual el obturador se mantendrá abierto permitiendo la exposición de la película a la luz. Por ejemplo: una velocidad de 125 significa que el obturador se mantendrá abierto por 1/125 segundos = 0,008 segundos (8 milésimas de segundo).

Con cámaras automáticas y de un solo uso, la cámara selecciona automáticamente el valor en función de la luz disponible y el modo elegido. Si la cámara ofrece por ejemplo “programa de deportes”, seleccionará la velocidad de obturación más rápida para congelar el movimiento.

Para objetos en movimiento deberemos usar velocidades altas. Esto congela la imagen, pero le quita la sensación de movimiento. Entonces, ajustando la velocidad a un valor medio (125) podemos seguir con la cámara al objeto, por ejemplo un automóvil, y de esta manera el fondo se verá movido, contrastando con el objeto.

A pesar de que esto pueda sonar un poco complicado, en la práctica no lo es. Como guía para comenzar puede ser útil seguir algunos de los ajustes más típicos: sirven, además, para establecer un punto de partida o de referencia para el cálculo de los ajustes del diafragma y la velocidad.

  • Para tomar un paisaje en un dia soleado se puede ajustar a f/11-1/125 (diafragma-velocidad) (si está un tanto nublado deberemos bajar el número f/, agrandar el diafragma).
  • Para fotografiar a una persona cuando no la ilumina el sol directo (es decir, está ala sombra clara):f/4 – 1/125.
  • Para tomar una fotografía sobre la nieve, dado que por sus características acostumbra a producir intensos reflejos de luz, el ajuste será: f/22 – 1/125.
  • Con un diafragma en f/11 se conseguirá que toda la escena esté enfocada, pero se corre el riesgo de aplanar la imagen. Entonces tenemos la opción de abrir más el diafragma (reducir el número) y, para compensar el exceso de caudal de luz que entrará, ajustamos una velocidad más alta. Por ejemplo, para fotografiar una persona en un día soleado, y hacer que se destaque del fondo, será: f/4 – 1/250.
  • Al incrementar o disminuir la velocidad de obturación con el valor siguiente, se dobla o se divide por la mitad la exposición. Por ejemplo, a 1/30 segundos, incide en la película el doble de la luz que a 1/60 segundos. Para garantizar una exposición correcta, tenemos que modificar la apertura (número f) al cambiar a una velocidad de obturación más rápida o más prolongada. Si tomamos una foto en modo de programa o en modo automático, la cámara ajusta automáticamente la velocidad de obturación.
  • Siempre debemos recordar que la velocidad de obturación afecta a nuestra capacidad para obtener una imagen nítida sosteniendo la cámara en la mano y con poca luz, así como para congelar el movimiento o mostrarlo borroso en una imagen. Como indicación, recomendamos no sostener la cámara en la mano a una velocidad de obturación más lenta que el inverso de la distancia focal de la lente. Por ejemplo, si vamos disparar con una configuración de 125mm con una lente con zoom, necesitamos una velocidad de obturación de 1/125 segundos, o más rápida para garantizar que la imagen será nítida. Otra regla útil es no sostener una cámara en la mano con velocidades de obturación inferiores a 1/30 segundos.
  • Congelar o desenfocar el movimiento del tema: la velocidad de obturación determina si se puede congelar un tema en movimiento o se puede hacer que quede borroso en la foto. Por ejemplo, podríamos congelar un jugador de baloncesto en el aire, o mostrar el movimiento de la caída de agua en una catarata. Como regla general, para detener el movimiento, regularemos la velocidad de obturación a 1/125 segundos o más rápido. Para mostrar el movimiento borroso, podemos probar a ¼ segundos o más despacio.

jueves, 7 de agosto de 2008

¿Que apertura o numero f/ debo escoger?

Ésa parece la pregunta del millón, pero tiene respuesta. La elección depende de dos factores. En primer lugar, hay que seleccionar una apertura que proporcione la velocidad de obturación apropiada. Por ejemplo, si queremos evitar que se desenfoque la imagen por el movimiento de la cámara o el tema, tenemos que elegir una apertura grande (números f/ más pequeños) para conseguir las velocidades de obturación más rápidas. Del mismo modo, si usamos un teleobjetivo (lente larga) y sostenemos la cámara en la mano, necesitaremos una velocidad de obturación muy rápida para obtener imágenes nítidas.

Por lo general, cuando la escena esté un tanto oscura deberemos ajustar el diafragma a un número menor, para permitir que ingrese mayor cantidad de luz. Esto, por otro lado, hará que los objetos que no estén a la distancia de enfoque se vean más turbios, lo cual puede ser útil para dar mayor profundidad de campo a la toma. Así, el objeto principal se verá con nitidez pero el fondo aparecerá borroso (con lo cual se destacará más aún el objeto).

Por el contrario, si la escena a fotografiar se encuentra excesivamente iluminada, deberemos cerrar un poco el diafragma, esto es, ajustarlo a un número mayor. Esto hará, además, que todos los elementos de la escena aparezcan enfocados, lo cual aplana la fotografía, quitándole sensación de profundidad.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Apertura del diafragma

Para entender cómo funciona el diafragma, podríamos comparar la luz con un chorro de agua. Si en un recipiente que contiene agua realizamos una perforación pequeña, en un lapso de tiempo de, por ejemplo, un segundo, el agua que atravesará ese orificio será menor que si hubiéramos practicado un orificio mayor.

Las cámaras fotográficas poseen entre sus lentes un orificio de diámetro regulable a través de otro anillo alrededor del cuerpo de la lente. Cuando modificamos el diámetro de ese orificio, permitimos que pase más o menos luz. Luego, además, podremos medir con el obturador cuánto tiempo queremos que ese orificio permanezca abierto, es decir, por cuánto tiempo deseamos que pase luz hacia la película o que incida en el sensor de imagen digital.

De manera inversa a lo que podríamos esperar, a los diafragmas (orificios) pequeños se les asigna un número grande, y a los diafragmas grandes un número pequeño. Este número va precedido por la letra f minúscula. Los números más tipicos van desde 2; 2.8; 4; 5,6; 8; 11; hasta 16; donde el 2 indica la mayor apertura de diafragma (el orificio se abre al máximo) y 16, la menor apertura (para mucha menos luz). Así queda la cosa:

  • A mayor apertura, menor número “f/”
  • A menor apertura, mayor número “f/”

El control de tamaño de la apertura de la lente se puede realizar manualmente o con el sistema automático de la cámara, definiendo un número f/. Modificando este número f/, se incrementará o reducirá el tamaño de la apertura de la lente.

Si queremos conseguir una buena exposición con una apertura pequeña, tendremos que incrementar el tiempo que permanece abierto el obturador para dejar entrar luz a la cámara. La mayoría de las cámaras ajustan automáticamente la velocidad de obturación cuando están en un modo de programa o semiautomático. Si tomamos fotos en modo manual o con una cámara manual, podemos establecer una velocidad de obturación más prolongada con una ruedecilla situada en la cámara o un menú electrónico.

Cambiar la apertura es sencillo. En las cámaras con control total, la apertura se puede modificar con el anillo de apertura f/ o con una ruedecilla que lleva incorporada la cámara y que permite seleccionar el número f/.

Muy pocas cámaras compactas disponen de un control que permita seleccionar un número f/. En ellas, la cámara selecciona automáticamente una apertura en función de la luz disponible y el modo, como programa horizontal o vertical.

Con cámaras manuales y con control total, se puede elegir entre varias aperturas. Primero se selecciona un número f (apertura) y después se define la velocidad de obturación correcta para conseguir una buena exposición. El fotómetro de la cámara proporciona una señal en el visor que indica cuándo se ha definido la velocidad de obturación correcta.

En modos automáticos el usuario selecciona el número f/ (apertura) y la cámara define la velocidad de obturación para obtener la exposición correcta.

martes, 5 de agosto de 2008

Ajustes para relizar una foto

Los conceptos básicos de la fotografía, esos que al conocerlos marcan la diferencia entre una buena foto y una regular, pueden reducirse a cinco. Son algunas reglas básicas que tienen que ver con la cantidad de luz que permitimos que pase por la lente, y en cuánto tiempo. Si, además, logramos enfocar correctamente y hacer un buen encuadre, el resto dependerá de nuestra creatividad.

Aunque estas nociones se utilizan mucho en la fotografía convencional, especialmente con las cámaras reflex, sirven par mucho más. Incluso cuando estamos utilizando una digital o cuando estamos grabando un vídeo, deberíamos tenerlos en cuenta. Algunas de estas cuestiones pueden aparecernos en el display de la cámara, y debemos saber de qué se trata y cómo usarlo a nuestro favor.

El enfoque:


Se maneja por un simple anillo ubicado en el objetivo pero, así como suena de fácil, es uno de los elementos más importantes a tener en cuenta, porque una foto fuera de foco es una foto que no sirve.Es cierto que las máquinas reflex modernas, ya sean automáticas o semi, tienen la opción del enfoque automático. Sin embargo, es un buen ejercicio hacerlo de forma manual, pues ello nos ayudará a practicar en qué queremos hacer foco y a manejar la cámara con más soltura.

Las cámaras fotográficas reflex disponen de una rueda o anillo alrededor de la lente, con un punto o flecha que señala una escala graduada en metros (m) o en pies –feets- (ft). Técnicamente, lo que ocurre al girarla en un sentido o en otro es que se ajusta la distancia focal del juego de lentes para que los haces de luz del objeto que queremos fotografiar converjan en el plano de la película (o sensor CMOS si es el caso de una digital) de tal forma que el resultado sea una figura nítida, no borrosa.

Muchas cámaras disponen de un telémetro, que puede consistir en una luz verde que se enciende cuando el objeto que vemos en el centro de la toma está enfocado correctamente. Si no lo posee, tenemos que hacer una estimación de qué distancia existe entre cámara y objeto. Esa cantidad de metros es la que tiene que coincidir con lo que marca la cámara y, a partir de ahí, podremos mover levemente la anilla hasta lograr una nitidez total.

Al enfocar:
  • Nos concentraremos en el tema central, para que salga lo más nítido posible.
  • Cuando fotografiamos un rostro, debemos hacer foco en los ojos del modelo, y no en cualquier parte de su cara. De esta forma lograremos un correcto enfoque de la imagen.
  • Siempre hay que recordar que cuando se enfoca algo que se encuentra en primer plano, generalmente las cosas distantes salen desenfocadas.
  • Si enfocamos a lo lejos (un paisaje), la mayor parte de la foto saldrá nítida, excepto las cosas muy cercanas a la cámara.

lunes, 4 de agosto de 2008

Los filtros

Una forma sencilla y relativamente barata de experimentar con la fotografía es mediante el uso de filtros. Sin abusar de ellos, podemos lograr algunos efectos que, en determinadas tomas, pueden ayudarnos a mejorar la imagen.

Los filtros no son todos iguales. Lo recomendable, si el bolsillo lo permite, es tener un juego de dos o tres, de manera de ir probando los diferentes efectos, si es posible en la misma fotografía. Algunos de los más utilizados son:

Absorbentes del ultravioleta:Los materiales fotográficos son sensibles a las radiaciones ultravioletas, aunque sean invisibles. Estas pueden acentuar la bruma atomosférica y, sobre todo en las emulsiones de color, provocar un ligero virado al azul. Sin los filtros son incoloros, se les denomina simplemente UV, y si poseen un cierto matiz salmón, se les denomina "skylight".

Filtros de densidad neutra: Definen el plano de polarización de los rayos que lo atraviesan. Este plano puede ser elegido haciendo girar el filtro, de tal manera que pueden ser útiles para reducir o exagerar la cantidad de luz polarizada que llegue a la cámara. Como primera aproximación, se pueden utilizar en los días soleados con nubes blancas espesas: dan un tono más azul al cielo y resaltan las nubes. En general, eliminan ciertos brillos, por lo que la foto es más dramática.

Filtros de seguridad:Sirven para restringir la iluminación a longitudes de onda a las cuales los materiales fotográficos no sean sensibles. Los fabricantes de materiales fotográficos suministran información detallada de cuáles son los filtros adecuados para los materiales sensibles.

viernes, 1 de agosto de 2008

El objetivo es tu aliado

La calidad de un objetivo se mide por su luminosidad (número f/). Y un objetivo muy luminoso tiene muchas ventajas: posibilidad de hacer instantáneas en tiempo muy nublado, o en locales cerrados, etc. De reducir la entrada de luz utilizando la velocidad o el diafragma, siempre estaremos a tiempo. La luminosidad depende de la calidad y pureza del cristal del objetivo, así como de su precio.

Más allá de su luminosidad, existen otras formas de clasificarlos:

Objetivo normal:
Es el que suelen tener las cámaras de focal fija. Ofrece una perspectiva normal y un ángulo similar al de la visión central del ojo. Un objetivo de longitud focal normal (entre 40 y 60 mm aproximadamente) es bueno para tomas en general: no permite grandes acercamientos, pero tiene la ventaja de que no "deforma" la imagen.

Objetivos de focal larga y teleobjetivos:
Son útiles particularmente en fotografía deportiva, de la naturaleza y en todos los casos en que permanecer a cierta distancia sea una ventaja. Las escenas tomadas con estos objetivos parecen comprimidas.

El teleobjetivo tiene una longitud focal más larga que la del objetivo normal, su ángulo de visión es más estrecho y, por tanto, capta un área menor del motivo. Se usa cuando no se puede acercar al motivo tanto como desearía. El objetivo de 75 a 105 milímetros es ideal para retrato. Además, permite eliminar todo aquello que pueda distraer en la composición de una toma.

Objetivos gran angulares:
Son útiles para fotografiar en zonas pequeñas, para reproducir edificios altos y para dar sensación de amplitud. Las escenas tomadas con este objetivo aparecen con enorme profundidad de campo, y tomadas de cerca, presentan los sujetos deformados. La ventaja es que permite hacer tomas donde el espacio es limitado, como calles estrechas. Además, reduce los efectos del movimiento de la cámara o del motivo y se puede utilizar una obturación más lenta, de ser necesario.

Hay que tener cuidado con la perspectiva, que se determina por la distancia entre la cámara y el motivo. Cuando se fotografían motivos altos debemos evitar inclinar la cámara hacia arriba, porque si lo hacemos se verán las líneas convergentes.

Objetivos zoom:
Son objetivos de focal variable, es decir, tienen en una misma lente una combinación de objetivos que van desde un tele medio a un angular medio. Son útiles cuando la distancia del sujeto cambia constantemente y cuando es importante poder cambiar el encuadre sin moverse de sitio.

miércoles, 2 de julio de 2008

Objetivo cámaras compactas

El objetivo de las cámaras compactas no se puede intercambiar, pero de todos modos existen dos tipos. Está, por un lado, el de focal fijo, que no puede variar el ángulo de visión. Las cámaras sin zoom cubren perfectamente las necesidades de aquellos que quieren realizar buenas fotos normales. Sin embargo, si se quieren hacer tomas más elaboradas (un primer plano) resultan insuficientes. Las que tienen zoom permiten reducir el ángulo de visión y conseguir mejores encuadres. Algunos modelos incluyen la posibilidad de macros para fotografiar motivos muy pequeños. Los intervalos focales varían entre 20 mm y 140 mm.

También encontramos en el mercado las llamadas autofoco (AF), que es el enfoque automático. Puede ser central, que enfoca siempre en el centro de la escena; o descentrado (multiárea), que permite mayor control del punto de enfoque.

Por último, otra característica que debemos observar a la hora de comprar una cámara compacta es si la exposición es fija, en la que el fotógrafo debe limitarse a situaciones con la luz apropiada o tuilizar el flash, o bien si es automática, donde la cámara regula la exposición en función de la luz ambiente. Algunos modelos incorporan la modalidad del corrector de contraluz.

martes, 1 de julio de 2008

El flash de tu camara

Un tema algo delicado en las cámaras es el del flash. Las más baratas no lo tienen, y las que sí lo llevan lo tienen incorporado. Si es automático, se activará cuando la cámara detecte que no hay luz suficiente en el ambiente, aunque también pueden tener la opción de activarlo manualmente o quitarlo a voluntad. En general, cuanto mejor es la cámara, más alcance tiene el flash, es decir, ilumina a más distancia. Y también suelen tener el sistema reductor de ojos rojos, que con unos destellos previos evita este desagradable efecto, producido cuando la luz del flash se refleja en las retinas. En algunas es necesario activarlo; consulta el manual de la cámara para saber hacerlo.

jueves, 26 de junio de 2008

Sacar provecho a tu camara

No todas las cámaras nos dan las mismas posibilidades, pero en cada una de ellas tenemos algunos aspectos básicos a los que hay que prestarle cierta atención. En las cámaras reflex debemos mirar algunas cosas importantes:

Objetivo zoom: Hay algunos que pueden llegar hasta los mil metros o más. Sin embargo, algunas lentes pueden dar problemas de iluminación, por lo que se limitan las posibilidades de juego con la velocidad de apertura y con la apertura de diafragma. Aun así, la calidad de las lentes modernas de zoom es bastante alta.

Autofocus: El sistema autofocus (AF) posibilita un enfoque automático. El AF funciona perfectamente, incluso bajo condiciones complejas. Con las cámaras más avanzadas es posible elegir el punto o puntos de enfoque de la imagen (AF Multipunto), estén o no en el centro de ésta. Hay diferentes opciones: en el manual, la cámara debe informar cuando el objeto esté enfocado; en el AF convencional, el enfoque es automático al disparar a un objeto estático. El modo de predicción continua es para objetos en movimiento: el enfoque es automático y realiza una predicción sobre la posición de un objeto que se mueve.

Resolución: Debe ser el primer aspecto a considerar. Una cámara digital debería de tener como mínimo 1280x960 pixels de resolución real (1,2 megapixel). Esto nos permite obtener buenas copias de hasta 15x23cm. Actualmente la resolución de las cámaras puede llegar hasta los 12 megapixel.

Almacenamiento de imágenes: Actualmente todas las cámaras digitales usan una memoria extraible para el almacenamiento de las fotografias realizadas. Se suelen llamar tarjetas de memoria. De los tipos que existen podemos destacar: Compact Flash, Smart Media, Mutimedia Card o XD picture Card. Las capacidades también varian con lo que nos podemos encontrar con tarjetas de hasta 16gb. El número de fotos que se puede realizar depende de la resolución de la cámara y el tipo de compresión. Consultar el manual de la cámara para mas detalles.

Rapidez de disparo: Las cámaras digitales necesitan un tiempo de recuperación entre toma y toma. Las cámaras más avanzadas son capaces de realizar tres disparos por segundo. Hay que tener en cuenta esto a la hora de realizar fotos que no nos impida hacer una foto posterior que quizá era mejor.

Zoom: Permite ajustar la distancia a la que el sujeto aparece en la foto. La mayoría de las cámaras tienen dos tipos de zoom: óptico y digital. El óptico es el más importante. La cámara utiliza una lente motorizada que se mueve hacia atrás y adelante para acercar o alejar el motivo. Con la digital, la cámara toma una parte dela imagen, la amplia y descarta el resto. La desventaja es que la imagen resultante es de calidad muy inferior.

Conoce tu camara

Pasa con casi todos los aparatos tecnológicos: son capaces de darnos mucho más de lo que creemos, pero nos limitamos a usar dos o tres funciones básicas, sin indagar más allá. Las cámaras de fotografía y video no son la excepción. ¿Cuántas veces nos pasa que, después de meses o incluso años de estar usando una, nos damos cuenta de que tenía un botoncito con la función que necesitábamos y creíamos que no tenía? Muchas veces, es alguien que tiene la misma cámara quien nos abre los ojos, pero no siempre tenemos esa suerte. Por ello, es recomendable, cuando compramos una cámara, dedicarnos unas cuantas horas a la lectura del manual.

Esta actividad, que puede parecer obvia y, en la mayoría de los casos, aburrida, puede ser muy apasionante si la realizamos correctamente. Muchas veces no hartamos de leer instrucciones de cosas que ya conocemos, y para cuando llegamos a lo que nos podría interesar, estamos tan cansados que abandonamos la trea. En el caso de la fotografía o el vídeo, no sirve de nada sentarnos en el sofá a estudiar: hay que salir ala calla, cámra y manual en mano.

Lo más indicado es cargar la cámara e ir haciendo pruebas de cada una de las cosas que explique el manual. Aunque se haga en varias etapas, si se sigue con un poco de disciplina se pueden obtener grandes resultados.

miércoles, 25 de junio de 2008

El album fotografico

Cuando hacemos fotografías, ya sea de un tema específico, como una fiesta o un viaje, o bien cuando tenemos varios carretes y queremos seleccionar las mejores, es necesario organizarnos para conservar mejor, y de una forma accesible, nuestras fotos.

Un primer aspecto a tener en cuenta, en la fotografía convencional, es el tratamiento de los negativos. Es una costumbre bastante arraigada la de no darles importancia y dejarlos arrumbados en el fondo de un cajón. Sin embargo, los negativos son mucho más importantes que las copias de papel, porque ellos son el soporte que nos permitirá hacer nuevas copias en un futuro.

Es conveniente guardarlos junto con la foto, colocados uno a uno en hojas porta negativos (que se venden en cualquier tienda de fotografía), y nunca dejarlos dentro del sobre que nos dan, sueltos. Además, hay que evitar apoyar los dedos en ellos, y tratar de tomarlos siempre por los bordes. Si bien existen líquidos limpiadores para negativos, siempre es mejor evitar que la grasa de los dedos se deposite en la emulsión del negativo.

Cuando tenemos fotos que queremos guardar, lo ideal es recurrir a un álbum. En este álbum, además, podremos almacenar los negativos correspondientes, de manera que los tengamos siempre a mano. Lo más sencillo es comprar un álbum corriente, en los que podemos poner las fotos entre folios plásticos. Sin embargo, también es buena idea fabricar uno con un cuaderno de hojas gruesas (de dibujo, por ejemplo). Para ello, podemos hacer cuatro pequeñas incisiones en el papel, de manera que podamos colocar la fotografía sin necesidad de pegarla. Además, puede ser útil pegar a cada página, por el borde de unión, un papel semitransparente, tipo calco, que cuidará las fotos.

Cuando se trata de álbumes de viajes, fiestas o, por ejemplo, de una etapa de la vida de nuestro hijo, podemos enriquecerlos añadiéndoles otros materiales, como recortes de prensa (ya sea del lugar como de la fecha en que fue tomada la foto), notas de información, e incluso entradas de teatro, tiques de avión, la invitación a la fiesta. También puede servir hacer dibujos en las páginas, intercalar relatos propios o ajenos, etc.

martes, 24 de junio de 2008

Kit basico del fotografo

Antes de comenzar a fotografiar, especialmente si salimos de casa, hemos de dedicarle un tiempo a preparar la bolsa. Hay algunos elementos básicos que no deben faltar en nuestro equipo.

Una de las cosas que siempre tenemos que tener en cuenta es la pila o la batería de la cámara. En el caso de las cámaras convencionales, suelen tener una pequeña pila (que puede ser como la de los relojes), que es necesario cambiar de tanto en tanto. Normalmente, la cámara "avisa" cuando se ha quedado sin pilas, y ése es el momento de cambiarlas. De todas maneras, siempre es conveniente llevar una de repuesto, sobre todo si salimos de la ciudad, para evitar sobresaltos. Además, es bueno retirar la pila de la cámara si no vamos a usarla por un buen tiempo, de manera que no se sulfate.

En el caso de la fotografía digital, donde la bateria dura menos, debemos ser siempre conscientes de cargarla y, si tenemos posibilidad, llevar el cargador hacia donde nos desplacemos. Es fundamental seguir los consejos del fabricante acerca de su cuidado, pues con el uso las baterías tienden a descargarse.

En el caso de que usemos cámaras con focal intercambiable, es conveniente comprar un líquido para limpiarlos o hacerlo con paños especiales (que nunca se deben pasar secos por la lente). Ello ayuda a su conservación y, además, da una mejor calidad a las fotografías.

El Blanco y Negro

Son muchos los fotógrafos aficionados que se inclinan por la fotografía en blanco y negro. Muchos la consideran más artística y prefieren experimentar con ella. En ese caso, también se puede elegir entre distintos tipos de pelicula, que permiten obtener resultados diferentes.

En contra de lo que muchos piensan, las fotos en blanco y negro no son mucho más caras (aunque algo sí) que las películas color. Además, ya no se puede poner como excusa que no se toman fotos en blanco y negro porque no se encuentra ningún comercio que revele estos negativos.

Ya sea que elijamos película blanco y negro o color, es necesario seguir algunas normas para evitar que se eche a perder antes de tiempo, o que disminuya su calidad. En general, conviene comprar los carretes con poca antelación y corroborar que no haya pasado su fecha de vencimiento. Además, siempre es recomendable adquirirlos en casas de fotografía donde observemos que hay un buen tratamiento del material.

Una vez que lo tenemos en casa, lo ideal es guardarlo en un lugar fresco y seco hasta su utilización. Aunque el carrete este cerrado, no es conveniente exponerlo al sol ni al calor. Lo mismo es válido para cargar la cámara: conviene elegir un lugar con poca iluminación, y siempre es recomendable hacerlo en casa antes que en la calle. Otro consejo a seguir es el de enviarlo a revelar lo antes posible una vez tomadas las fotos.

lunes, 23 de junio de 2008

Indice de sensiblidad - ISO recomendado.

El índice de sensibilidad de una película se expresa en grados ISO. En los manuales de las cámaras indica la gama de sensibilidad que admite.


  • Días soleados: ISO 100 / 21º (grano muy fino).

  • Días nubosos de invierno o fotos en interiores: ISO 400 / 27º (grano medio) o ISO 800 / 30º (grano grueso).

  • Pelicula para todos los usos: ISO 200 / 24º (grano fino).

Escoger la pelicula correcta

Para el iniciado, una película suele ser igual que la otra. Sin embargo, una buena elección de la película puede darnos efectos que, de otra manera, no obtendríamos.

Lo que diferencia una película de otra es principalmente su índice de sensibilidad a la luz. Entonces, la elección de una película depende de las condiciones de iluminación en las que se va a emplear. Cuanto menos sea el índice de sensibilidad, menor será el "grano" de la emulsión y permitirá obtener grandes ampliaciones sin que ese grano sea visible. Una foto con más grano es aquella en la que los detalles aparecen menos nítidos, con menor definición, como granulados.

Con un índice de sensibilidad pequeño, se puede ampliar mucho... siempre y cuando hayamos hecho la foto en buenas condiciones de luz. Ésa es la contra de los bajos índices de sensibilidad, que no son buenos para ambientes oscuros. Cuando tenemos una sensibilidad más alta, podemos hacer fotos en interiores con poca luz, y obtendremos buena calidad.

¿Compacta o reflex? II

Una réflex permite en cierta manera, "personalizar" la foto, es decir, controlar la luz, la profundidad de campo, etc., de manera que haya una diferencia entre una toma automática y una que hemos pensado. Eso es algo que ni la compacta ni la digital nos permitirán hacer: ellas "decidirán", todas estas cuestiones, de forma que a nosotros sólo nos quedará hacer el encuadre.

Sin embargo, así como la réflex da juego, también exige mucho más. Cuando no trabajamos en modo automático, cada foto puede llevarnos un buen rato, y podemos cometer muchos más errores, como enfocar mal o elegir una apertura de diafragma que no favorezca el resultado final. Además, el equipo es mucho más pesado, menos manejable y, también, menos discreto. Así, por ejemplo, en un viaje, tiene la ventaja de que nos permitirá hacer fotos más "artísticas", pero seguramente, al final del día, nuestro hombro nos pedirá un descanso.

Lás cámaras compactas tienen la ventaja de que pueden llevar hasta en un bolsillo, pasan más desapercibidas y no requieren casi ninguna preparación técnica de nuestra parte.

Llevar dos camaras

Una opción interesante, y que no se debe descartar, es llevar dos cámaras. ¿Por qué? Muy fácil: cubrir demasiados frentes con una sola cámara es difícil y nos puede hacer perder muchas fotos.

Una compacta o una digital la usaremos en tomar fotografías en sitios con pocas posibilidades de juego, como una reunión con amigos, donde lo importante no es tanto la calidad de la foto en sí como el recuerdo. Con una digital, por ejemplo, podemos permitirnos la libertad de hacer muchas tomas de la vida sin llamar la atención, con un simple clic, pero con el inconveniente de no poder aplicar conocimientos de fotografía. Por eso usaremos las réflex en salidas específicas, o bien en casa cuando queramos retratos más elaborados, por ejemplo.

¿Compacta o réflex?

La primera pregunta que debemos hacernos es para qué vamos a utilizar la cámara. Es cierto que se la compra para usarla en distintas ocasiones, pero debemos poner orden de prioridades ¿Quiero utilizarla principalmente para viajes? ¿Quiero aprender los rudimentos de la fotografía?

En general, una cámara de uso familiar debe ser sencilla de operar y de tamaño reducido, porque es más facil de guardar y de llevar en los viajes. Sin embargo, estas cámaras no permiten demasiado juego: tienen la ventaja de que son prácticas, pero la desventaja de que no nos permiten controlar las variables, y tenemos que someternos a lo que nos indique la cámara.

En caso de que deseemos una opción cómoda, podemos plantearnos elegir entre una compacta y una digital. La primera tiene a su favor que no hace falta estar pendiente de muchas cosas: alcanza con comprar un carrete y estar atento, cada unos cuantos meses, de cambiar una pila interna. En las digitales, la cuestión es más complicada, porque hay dos variables que juegan en contra: por un lado, que exige mucha atención a la carga de la bateria, y por el otro, que la capacidad de almacenaje no es ilimitada. Con respecto al trabajo posterior, la compacta va en desventaja porque el revelado es más caro que la transferencia al ordenador, aunque esta útlima puede ser un poco más complicada para quienes no estén familiarizados con esta tecnología.

Si la disyuntiva está entre una compacta o digital y una réflex, quizá sea un poco más complicado tomar una decisión. ¿Por qué? Porque sus usos y posibilidades son muy diferentes, casi incompatibles.

La fotografia digital

Aunque la fotografía convencional, ya sea de cámaras compactas o réflex, lleva años desarrollándose, la fotografía digital comienza a quitarle buena parte del su territorio. Como veremos, tiene muchas ventajas, aunque no es indicada para todo tipo de usuarios. Para una primera aproximación, es útil saber con qué nos podemos encongtar en la tienda si queremos comprar una.

La cámara fotográfica digital es cojmo la normal, pero con algunas ventajas. Es una cámara fotográfica con los mismos accesorios que una cámara convencional, pero no carga rollos ni se hacen copias directas. La cámara dispone de una memoria, que depende de los modelos, donde se almacenen las imágenes hasta que se bajan en un ordenador, en formato gráfico JPEG. Así la cámara queda libre para tomar otras imágenes. Al pasar las fotos al ordenador se evita el costo de carretes y revelados. Una vez en el ordenador, las posibilidades de retoque de la imagen son infinitas: elegir el encuadre, cambiar de color, utilizar diferentes filtros, etc. Y luego, si se quiere una copia en papel, se puede ir a una casa de fotografía y pedir las fotos elegidas por un coste apenas superior al de la fotografía normal.

Hoy por hoy, una de las mayores limitaciones de las cámaras digitales es el costo, porque si bien se consiguen cámaras muy baratas, las que tienen focal intercambiable, alcanzan precios que sólo valen la pena para un uso profesional.

Comprar una camara reflex

Las cámaras réflex son muy atractivas porque permiten intercambiar objetivos y controlar la exposición. A pesar de que algunas cámaras compactas están equipadas con zoom, las cámaras réflex presentan una gama de objetivos mucho más amplia: desde el ojo de pez (el más extremo de los angulares) hasta un teleobjetivo de gran alcance. Además, cuentan con gran variedad de accesorios.

Una cámara ajustable posee controles que permiten tomar fotografías bajo una amplia gama de condiciones. Tiene también una selección de velocidades de obturación . La mayoría de estas cámaras tienen objetivos de enfoque y sirven para hacer primeros planos (0,30 – 0,90m) e incluso más cerca. Ofrecen igualmente una amplia escala de aperturas del objetivo.

En la actualidad, el mercado ofrece cámaras reflex totalmente manuales, y otras que combinan la posibilidad de utilizarlas en modo manual o en modo automático. Con cualquiera de ellas el usuario puede ejercer el control sobre cualquiera de las alternativas de exposición. Así ganaremos en creatividad, pero necesitaremos unos conocimientos básicos de fotografía. Con las que tienen la opción automática, tenemos la ventaja de que, si por alguna circunstancia particular no nos apetece pasar tiempo haciendo mediciones, o nos confíamos en nuestros conocimientos, podemos disparar y dejar que la cámara haga el resto.

Como escoger una camara compacta

Las cámaras compactas son pequeñas, ligeras y en algunos casos muy sofisticadas. Están diseñadas de forma que pueden ser usadas sin complicaciones técnicas a la hora de disparar, porque a pesar de su compleja tecnología son sumamente fáciles de utilizar. Son cámaras sencillas, ya que no ofrecen una amplia gama de ajustes manuales para la velocidad de obturación, ajuste de la distancia y apertura del objetivo.

Estas cámaras tienen solamente una o dos velocidades de obturación y la mayoría de ellas están fabricadas previamente enfocadas para distnacias normales entre cámara y sujeto (1,2 metros a infinito). A pesar de que algunas cámaras fijas tienen la apertura del objetivo fija, otras tienen un ajuste para dos o tres aperturas diferentes.

domingo, 22 de junio de 2008

La fotografia

La fotografía, evidentemente, exige un equipo mínimo de trabajo. En principio, basta con una cámara de fotos, una película y poco más. Sin embargo, no todas las cámaras son iguales, ni tampoco todas las películas. Elegir el material adecuado es tan importante como hacer buenas fotografías. Y no estamos diciendo que el material ideal es el más caro: a veces, es preferible tener una cámara de usar y tirar antes que acarrear un pesado equipo del que nos cansaremos a la media hora de cargarlo.

Muchas veces, al entrar a una tienda de fotografía, vemos equipos carísimos y creemos, sin razonar, que eso es lo que necesitamos. La ecuación parece sencilla: cuanto más caro, mejor será el equipo. Y por tanto haremos mejores fotos. Pero la fotografía no es una ciencia exacta, y cada cual tiene que encontrar la cámara que mejor se adapte a sus intereses y necesidades (y no sólo a su bolsillo).

A grandes rasgos, podemos encontrar dos tipos de cámaras. Por un lado están las réflex, que tienen la característica de que lo que vemos por el visor es exactamente lo que está “viendo la cámara”, y que permiten utilizar diferentes lentes. Por el otro, encontramos las compactas, que con una tecnología avanzada son muy fáciles de usar, aunque tienen una focal fija y no permiten tanto juego en cuanto a control de la luz y otras variables. De ambos tipos, además, hay dos claes: las tradicionales, que usan película, y las digitales, de las que hablaremos más adelante.